Techumbre de la capilla

La capilla es uno de los espacios más emblemáticos del Museo del Greco. Como cabría esperar de una vivienda noble del siglo XVII, ya en su inauguración en 1911 se recreó en una de las salas bajas del patio un pequeño oratorio. Años después, se hizo necesaria la construcción de una nueva capilla que albergara, además de algunas de las piezas más representativas de la colección, buena parte de los eventos sociales y culturales organizados por el Museo, uso que se mantiene en la actualidad.

Con este fin, entre 1924 y 1925 se construyó una capilla de planta octogonal, cubierta con una techumbre de madera policromada de tradición andalusí. Se trata de una armadura que queda oculta por paneles formados por pequeños listones de madera entrelazados. Consta de ocho faldones decorados con ruedas de lazo de diez (grandes estrellas de diez puntas). El almizate, parte central paralela al suelo, presenta racimos de mocárabes dorados que contrastan con la policromía en rojo y verde de las trazas, sinos y zafates.

Las irregularidades en los motivos geométricos de las lacerías se deben a la adaptación del artesonado original al espacio de la capilla. Se desconoce su procedencia, aunque tradicionalmente se ha considerado que podría provenir de un convento en ruinas de la provincia de Valladolid. Un recibo conservado en el archivo del Museo confirma su adquisición al marqués de Valderrey por 7.000 pesetas, en dos pagos fechados el 30 de diciembre de 1922 y el 20 de marzo de 1923.

Cronología: siglos XIV y XV.

Materiales y técnicas: madera, pigmentos, ensamblaje, lacería, policromía.