Toledo es una ciudad llena de lugares escritos. A lo largo de la Edad Media, sus habitantes materializaron el poder de la palabra, tan estimado por las religiones del libro, en los espacios que habitaban. Así, alfarjes, pinturas y yeserías, pero también barro y piedra, comunicaron prestigio, inauguraron nuevos edificios, colmaron de bendiciones o anunciaron la pérdida de seres queridos en árabe, hebreo, latín y castellano.
Para celebrar el Día Internacional de los Museos, Palabras antiguas, diálogos presentes. Del Toledo medieval a hoy propone destacar estas manifestaciones de cultura material como testimonio de la complejidad de interlocutores y textualidades que Toledo albergó en época medieval. Comunidades, lenguas y espacios construidos constituyeron un entramado de conversaciones que perdura hasta hoy y que nos invita, en consecuencia, a apoyarnos en la palabra para habitar mejor el presente.
La exposición es un proyecto coral, realizado conjuntamente entre el Museo Sefardí, el Museo del Greco, el Archivo Histórico de la Nobleza, el Museo de Santa Cruz, la Escuela de Traductores (Universidad de Castilla-La Mancha) y el Centro de Estudios sobre el Toledo Islámico (Fundación de Cultura Islámica), y propone un recorrido a través de una selección de piezas de las colecciones por las varias sedes de estas instituciones en la ciudad de Toledo.
Museo Sefardí

La sinagoga de Samuel ha-Leví, popularmente conocida como sinagoga del Tránsito, es un ejemplo excepcional del legado hispanojudío medieval. Esta construcción constituye una de las diversas sinagogas documentadas en la ciudad durante la Edad Media.
Fue fundada a mediados del siglo XIV por Samuel ha-Leví (Toledo, 1320-Sevilla, 1360), personaje que ocupó un lugar muy influyente en la corte del rey Pedro I de Castilla, ejerciendo como tesorero, oidor de la Audiencia y diplomático, entre otros cargos.
La gran sala de oración es la estancia principal del edificio y un símbolo del poder y prestigio de su benefactor. Su belleza y estado de conservación privilegiado lo convierten en un lugar de enorme valor histórico y artístico.
La sinagoga, hoy sede del Museo Sefardí, fue convertida en iglesia del Priorato de San Benito tras la expulsión de los judíos (1492), lo que cambió parcialmente su configuración. Sin embargo, ha conservado prácticamente intacta su decoración original, caracterizada por la fusión de elementos judíos, andalusíes y góticos. En ella aparecen una serie de símbolos, entre los que destaca su rica epigrafía, que desempeña un importante papel en la decoración pues, gracias a las palabras, se pueden transmitir imágenes e ideas sin utilizar un lenguaje figurativo.
Estas son las piezas del Museo Sefardí:
Museo del Greco

El Museo del Greco tiene su origen en 1905 cuando su fundador, Benigno de la Vega-Inclán y Flaquer, adquirió unas casas en ruinas con el propósito de recrear lo que pudo ser la casa del pintor. En realidad, las propiedades correspondían a las antiguas casas de la duquesa de Arjona, situadas junto al solar del marqués de Villena, lugar donde realmente residió el Greco.
La rehabilitación del edificio y la recreación de ambientes inspirados en el Toledo del siglo XVI fueron encargados al arquitecto Eladio Laredo y Carranza, quien incorporó elementos arquitectónicos procedentes de otros edificios de Toledo y de distintas localidades españolas. El museo abrió sus puertas el 12 de junio de 1911 y supuso un importante acontecimiento cultural y social, que introdujo en España el concepto de «museo de ambiente». Posteriormente, el edificio experimentó diversas ampliaciones, como la creación de nuevas salas en 1921, la construcción de la capilla o la adecuación de los jardines. Ya en el siglo XXI, una nueva intervención adaptó el espacio a las necesidades actuales, mejorando su accesibilidad e incorporando equipamientos modernos y áreas de acogida para los visitantes.
Esta trayectoria se refleja en el lema del Día Internacional de los Museos de 2026: ‘Museos uniendo un mundo dividido’. Tras más de un siglo de historia, el Museo del Greco se ha consolidado como una institución que supone un punto de encuentro, diálogo e intercambio entre distintas culturas y tradiciones. Cada año, visitantes de todo el mundo recorren nuestras salas y encuentran en el Greco una figura universal capaz de unirnos.
Estas son las piezas del Museo del Greco:
Archivo Histórico de la Nobleza

El Archivo Histórico de la Nobleza (AHNOB), con sede en el toledano Hospital de Tavera, es un archivo dependiente del Ministerio de Cultura cuya función principal es contribuir al conocimiento de la memoria colectiva a través de la conservación, descripción y difusión del patrimonio documental generado por la nobleza española.
La documentación histórica de los distintos archivos nobiliarios constituye la memoria de las familias que lo integran. Por ello, se trata de fondos con un gran contenido inédito que se han mantenido durante siglos en el ámbito privado. El Archivo Histórico de la Nobleza presta especial atención a la apertura de estos fondos para fomentar su investigación.
Las fuentes documentales conservadas en el AHNOB abarcan más de 10 siglos y se caracterizan por su gran variedad lingüística, ya que se pueden encontrar documentos en varios idiomas como español, catalán, árabe, farsi, inglés, francés, alemán, italiano, sardo, latín, etc. Toda esta documentación resulta esencial para diversas disciplinas a la par que ofrecen una información complementaria a la de los archivos públicos.
Estas son las piezas del Archivo Histórico de la Nobleza:
Museo de Santa Cruz

El edificio que hoy es sede del Museo de Santa Cruz es un ejemplo de arquitectura civil de transición entre la Edad Media y la Edad Moderna.
El cardenal Pedro González de Mendoza, arzobispo de Toledo desde 1482 hasta 1495, mandó construir este edificio como hospital de caridad al estilo de los mecenas italianos de la época. En 1494 recibió una bula del papa Alejandro VI que autorizó la obra y se dedicó a la Santa Cruz de Jerusalén, de la que el cardenal era muy devoto.
El hospital se construyó en dos fases. La primera entre 1500 y 1515, a cargo de los hermanos Enrique y Antón Egas, quienes ya siguieron los modelos de arquitectura italiana propios del Renacimiento, especialmente del Ospedale Maggiore de Milán, en vez de los tradicionales medievales de la ciudad hasta ese momento. En la segunda fase, hacia 1530, Alonso de Covarrubias dirigió unas obras en las que se incluyeron el patio, la escalera monumental y la portada plateresca.
Santa Cruz es el museo provincial de Toledo, tanto de arqueología como de bellas artes. Conserva importantes fondos del pasado medieval, que ayudan a comprender la diversidad cultural existente en Toledo. Además, cuenta con varios filiales, entre los que se encuentran el Museo de los Concilios y la Cultura Visigoda (iglesia de San Román) y el Taller del Moro.
Estas son las piezas del Museo de Santa Cruz:
Museo de los Concilios y la Cultura Visigoda

La iglesia de San Román, sede del Museo de los Concilios y la Cultura Visigoda, está situada en una de las partes más altas de la ciudad de Toledo. Documentalmente se la cita como parroquia latina por primera vez a principios del siglo XII, en 1129, aunque el edificio actual fue consagrado por el arzobispo Jiménez de Rada en 1221.
El inmueble presenta elementos de clara influencia islámica, no solo en la arquitectura sino también en la decoración de arcos, pilastras y ventanas. Es de planta basilical con tres naves, la central más alta y ancha, separada por arcos de herradura califal con dovelas alternadas enmarcadas por el alfiz. Las naves se sustentan sobre arcadas apoyadas en pilares de ladrillos con columnas adosadas, conformadas por múltiples materiales reutilizados de edificios previos. En la nave central, en una segunda altura, se desarrolla una tribuna de vanos de medio punto.
En sus muros, construidos con cajones de mampostería e hiladas de ladrillo, se despliega, en el interior del edificio, un conjunto pictórico con representaciones figurativas y elementos decorativos. Estas se han relacionado tanto con el arte románico como con la estética andalusí, y en ellas se incorporan textos árabes (اليمن والإقبال /al-yumn wa-l-iqbāl/ | «ventura y buena fortuna» se repite numerosamente) y latinos (oraciones marianas, como Ave Maris Stella y Tota pulchra es, y exaltaciones a Dios, como el salmo De profundis).
A partir de 1552 Alonso de Covarrubias reformó la cabecera y añadió una gran cúpula sustentada por pechinas y pilastras decoradas con grutescos. El retablo del altar mayor es obra de Diego Velasco.
La torre exenta, inspirada en los alminares califales, se edificó entre los siglos XIII y XIV, y se unió a la cabecera en el XVI.
Estas son las piezas del Museo de los Concilios y la Cultura Visigoda:
Taller del Moro

Este espacio que hoy se conoce como Taller del Moro son algunos de los salones que formaron parte de las casas principales de la familia Palomeque. Lo constituyen tres estancias que fueron parte de un complejo mayor y que contó con un patio central, hoy parcialmente desaparecido.
Se tienen ya noticias de su existencia desde 1349, cuando su propietaria, doña Mayor Téllez, viuda de Lope González Palomeque, lo dejó en herencia a su hijo Gonzalo. Se trataba de una familia de enorme influencia local, con destacados miembros en el gobierno de la ciudad durante los reinados de Alfonso XI y Pedro I.
Se conserva un salón rectangular y dos alhanías cuadradas a sus lados. La estancia central está cubierta por un extraordinario artesonado de par y nudillo y las laterales cuentan con armaduras ochavadas decoradas con mocárabes y estrellas alrededor. Todos los espacios están profusamente decorados por yeserías de temas vegetales, geométricos y epigráficos, recorre todos sus muros, puertas y arcos.
En el siglo XVI, con sus cambios sociopolíticos, el edificio fue arrendado a la Catedral, que lo utilizó como almacén y taller de obras para la fábrica y reparación de materiales. De ahí le vendría la primera parte de su actual nombre. La segunda parte se explicaría por la decoración de influencia islámica presente en el edificio.
Actualmente, están depositados y expuestos en su interior parte de los fondos de piezas islámicas y de tradición andalusí pertenecientes al Museo de Santa Cruz.
Estas son las piezas del Taller del Moro:
Tablero de las aves afrontadas
Inscripciones del Taller del Moro
Centro de Estudios sobre el Toledo Islámico (Fundación de Cultura Islámica)

La casa de la calle de la Soledad, n.º 2, popularmente conocida en los últimos años como la Casa del Temple, es un edificio que, en las diversas fases que contiene, atestigua el pasado islámico de Toledo y sus continuidades.
En los sótanos de la zona sudeste se conservan restos de los muros de una estancia, fechados entre época califal y taifa, que presentan una rica decoración con estuco y motivos geométricos en blanco y rojo. No obstante, una gran parte de la estructura que hoy puede observarse se habría realizado entre los siglos XIII y XIV, con posteriores modificaciones hasta la actualidad. De esta fase formarían parte muchos elementos de herencia andalusí, como arcos de herradura, armaduras de madera o yeserías y vigas con decoraciones geométricas, vegetales y epigráficas (en árabe).
Estas escrituras expuestas son las encargadas de transmitir, tanto a quienes habitaron entre ellas en el pasado como a quienes las observan en el presente, textos que, con sus deseos de bienestar y prosperidad, dan cuenta de la pervivencia de la lengua árabe más allá de 1085, tras la conquista castellana. Son, por lo tanto, un mensaje para superar los esencialismos identitarios que pueden hacer peligrar la cohesión social.
Estas son las piezas del Centro de Estudios sobre el Toledo Islámico:
Puerta con yeserías del salón noroeste
Inscripciones del pórtico norte

